Vamos a hacer un repaso de mis 3 últimos días: acabo de hacer un pedido en Amazon para un regalo de cumpleaños; me he conectado a Internet y he pedido hora con mi médico de cabecera; en mi último cumpleaños el 90% de felicitaciones me llegaron por Whatsapp o Facebook; leo antes de acostarme un libro en mi e-book y mirando una foto en Instagram he tenido una idea para un DIY.

Te confieso que en ciertos momentos me he planteado si mi enganche, sobretodo a redes sociales era normal. Tengo muy poco sentido del ridículo y ciertamente expongo mi vida personal sin problemas, sin tener ni idea de fotografía, otra ventaja de las nuevas app’s móviles, retoco y customizo imágenes con un solo click.

Ahora bien, si me preguntas cuál es mi momento preferido de la semana, te diré sin dudar que es cuando llega el viernes y huyo de Barcelona para pasar el finde de semana en el Empordà donde no tengo acceso a wifi, ni 4G, sólo arrozales, mar y muy buena gastronomía.

Hemos pasado de una sociedad analógica a una digital. Los recursos tecnológicos forman parte de nuestra realidad y si pueden facilitarnos nuestra calidad de vida, ¿por qué renunciar a ellos? Pero también es cierto que se corre el riesgo de hacer un mal uso o abuso.

Llevo toda mi carrera profesional dedicada a la formación, desde que acabé Pedagogía hace 20 años he estado trabajando en centros de formación, los últimos 13 en una entidad que se dedica la intervención socioducativa en el sector social y que ha querido apostar por proyectos de elearning desde el 2007.

En el 2015 cursé un posgrado en Diseño de acciones formativas online con la Universidad de Barcelona y sin embargo mi identidad digital profesional en redes es prácticamente inexistente.

Las dejo por aquí para que me sirva como compromiso para actualizarlas:

Linkedin: www.linkedin.com/in/laura-flores-melguizo

Twitter: @melguizola

email: lfloresmelguizo@gmail.com